Pestañas

sábado, 17 de marzo de 2012

Las cosas que damos por sentado

Cuando nosotros, jóvenes y adultos, oímos hablar de libros para niños parece que sintamos repulsa. Nunca hemos sido niños, somos demasiado maduros para pensar en historias donde se omite hablar de ciertas cosas que los niños no entienden.

  • 267 - El Dador y las cosas que damos por sentado.
Infancia aparte, ha sido la etapa donde hemos hecho toma de consciencia con el mundo que nos rodea, cuando sin darnos cuenta hemos ido asumiendo la totalidad de las cosas que comprenden el mundo con un entendimiento parcial de este, y ahora damos por sentado que esas cosas siempre han estado ahí dentro de nuestra cabecita por obra de nuestra magnánima madurez. Al final se nos ha olvidado que hemos tenido que ir adquiriendo cada uno de esos conocimientos, técnicas, conceptos e ideas sin que nadie nos explicara nada sobre el proceso; una vez que hemos aprendido algo, ya forma parte de nosotros, ha dado otra dimensión a nuestra percepción.



En El Dador se nos plantea la vida de Jonas en lo que parece ser una sociedad utópica. Jonas ya ha alcanzado la edad donde los ciudadanos de esta sociedad pasan a tener una responsabilidad y a aportar activamente en la actividad de la "comunidad" donde vive. Desde el principio las cosas son grises, la Monotonía se hace palpable y el orden impera en la actividad diária. En esta sociedad igualitaria no existe el dolor ni la profundidad emocional, no existen actividades creativas como la literatura o la música, tampoco los colores.



"Pero entonces Jonas se dio cuenta, mientras seguía la trayectoria de la manzana a través del aire con sus ojos, de que la fruta había - bueno, esto era algo que aun no entendía muy bien - la manzana había cambiado." El Dador, Lois Lowry.

La vida de Jonas da un giro inesperado cuando es designado como el "receptor de memoria" de su comunidad, la persona responsable de almacenar los recuerdos y sensaciones perceptibles que se suprimieron al comienzo de la Monotonía. Para ello se encuentra con el actual "receptor" que se convertirá en el "dador" que volcará todos los recuerdos en Jonas.



A medida que va adquiriendo más recuerdos de gozo, dolor, tristeza, arrepentimiento, perdida, plenitud, etc., Jonas empieza a pensar que él y los  habitantes de la comunidad se encuentran atrapados en una distopía y que están siendo privados de todas las posibilidades de 'vivir', incluido el concepto de 'muerte' de los cuales era ignorante hasta que se convirtió en el "receptor".




Al mismo tiempo que ha pasado a encontrarse en listas de lectura recomendada para estudiantes de secundaria, esta novela también está vetada en muchas otras por considerar que su contenido no es adecuado para niños (eso y que exaltaba el comunismo).

¿Es para niños o para adultos entonces? La forma en la que está escrita es para niños de entre 9 y 16 años, sin embargo hace las veces de novela ligera para adultos si la agrupamos a otros títulos como "Fahrenheit 451" o "Un mundo feliz" (Ray Bradbury y Aldous Huxley respectivamente), pues es una buena introducción a este género.

Los altavoces que orientan las acciones de los ciudadanos, la regulación estricta de las actividades diarias de los ciudadanos, la eliminación del libre albedrío o la carencia de profundidad emocional de las personas en el entorno del protagonista son algunos de los detalles que caracterizan las novelas con sociedades utópicas totalitarias en las que se desarrolla el efecto "gran hermano".

Autor: Lois Lowry, 1993
Ilustraciones: Lucy Knisley

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